Brasil dio un paso pionero en la protección de la infancia en línea. La Ley 15.211/2025, conocida como Estatuto Digital de la Infancia y la Adolescencia (EDCA), entró en vigor el 17 de marzo de 2026 y se convierte en una de las normativas más estrictas del planeta sobre el uso de tecnología por parte de menores. Su impacto va directamente a las aulas: cualquier software o aplicación que se utilice en los centros educativos brasileños debe cumplir una serie de requisitos exigentes en materia de privacidad y protección de datos.

¿Qué obliga a hacer la nueva ley?
El EDCA no deja margen a la interpretación. Todo producto informático destinado a niños y niñas —o que pueda ser usado por ellos— tiene que garantizar su protección integral. Entre las principales obligaciones destacan:
- Privacidad por defecto. Los programas deben ofrecer el máximo nivel de protección de datos desde el primer momento, sin necesidad de configuración adicional.
- Prohibición del perfilado conductual. Está vetado analizar el comportamiento, preferencias, situación económica o localización de los menores con fines comerciales o de cualquier otro tipo.
- Sin publicidad ni diseños adictivos. Queda expresamente prohibido cualquier mecanismo diseñado para mantener a los niños enganchados: reproducción automática, recompensas, notificaciones innecesarias o recomendaciones personalizadas.
- Educación en ciudadanía digital. La ley exige que las herramientas tecnológicas promuevan un uso crítico, responsable y seguro de la tecnología.
- Transparencia y auditabilidad. Los proveedores deben poder ser auditados, tener representación legal en Brasil y publicar informes de transparencia.
Nada queda fuera: cualquier suite ofimática o herramienta de productividad utilizada en dispositivos escolares está incluida en el ámbito de esta normativa.
¿Por qué LibreOffice encaja sin necesidad de adaptaciones?
La suite ofimática libre de The Document Foundation no fue diseñada para captar la atención de sus usuarios ni para monetizar sus datos. Y eso, precisamente, es lo que la ley exige.
No recoge datos por defecto. LibreOffice funciona en local, en el propio equipo del centro educativo. Los documentos se guardan donde la institución decide, sin sincronización automática con servicios en la nube ni envío de información a terceros.
El código fuente es público y auditable. Bajo la licencia Mozilla Public Licence, cualquier escuela, investigador o autoridad puede revisar el código y verificar que no hay comportamientos ocultos. No hay “cajas negras”.
Sin mecanismos manipulativos. LibreOffice abre documentos, permite trabajar con ellos y se cierra. Nada más. No incluye ninguna de las funcionalidades que el EDCA prohíbe.
Fomenta la ciudadanía digital real. Usar LibreOffice en las aulas enseña que el software es una herramienta al servicio del usuario, que los documentos pertenecen a quien los crea y que se guardan en formatos abiertos (ODF), compatibles con cualquier otro programa.
El formato ODF es soberanía digital. El formato OpenDocument es un estándar abierto certificado por la ISO. Los archivos creados hoy podrán abrirse en el futuro sin depender de permisos de ningún proveedor, sin suscripciones y sin ataduras a infraestructuras corporativas externas.
Los centros que usan LibreOffice no necesitan leer contratos extensos para saber qué ocurre con los datos de sus alumnos, ni negociar cláusulas especiales con la empresa proveedora, ni preocuparse de si una actualización silenciosa modifica la configuración de la privacidad. La arquitectura habla por sí misma.
¿Qué pueden hacer los centros educativos?
The Document Foundation llama a la acción a directivos, docentes y responsables de compras públicas:
- Auditar las plataformas actuales para comprobar si cumplen los requisitos del EDCA en materia de privacidad y protección de datos.
- Evaluar LibreOffice como solución de productividad para las aulas, incluyendo las herramientas de gestión centralizada para grandes despliegues.
- Adoptar el formato ODF como estándar institucional para garantizar la portabilidad y apertura de los documentos.
- Participar en la comunidad. LibreOffice es desarrollado por una comunidad global con fuerte presencia en América Latina. Las escuelas no solo usan la herramienta: también pueden contribuir a su desarrollo.
El Estatuto Digital de la Infancia y la Adolescencia protege a los menores en los entornos digitales. LibreOffice es un software que nunca fue diseñado para extraer valor de ellos. No es casualidad: es el resultado de una visión compartida sobre el papel de la tecnología en una sociedad democrática, donde las herramientas están al servicio de las personas y no al revés.
Fuente: Blog de la Comunidad Hispana de The Document Foundation. Autor: Daniel A. Rodriguez. Publicado el 24 de marzo de 2026.
