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viernes, 12 junio 2026

Maker Faire Galicia 2026: hacer es compartir

Vídeo

La XII edición de la feria maker más importante de Galicia se celebró el 6 de junio en Área Central de Santiago de Compostela, con más de 30 proyectos, talleres gratuitos y un espíritu que lleva más de una década ilusionando a personas de todo el mundo.

Estuvimos en la feria realizando este reportaje, donde también aprovechamos para grabar entrevistas a varios de los makers y grabar en vídeo imágenes del evento.


“Queremos que la gente vea que la tecnología es accesible”

Si hay alguien que conoce a fondo lo que significa la Maker Faire Galicia, ese es Enrique Saavedra, cofundador y organizador del evento, y director de la Academia VermisLab. Cuando le preguntas por el espíritu de la feria, la respuesta es directa y sin rodeos:

“El espíritu de la feria del Mundo Maker es compartir conocimiento. Esto no es una feria al uso de vender ni nada. Simplemente esperamos que vengas, hables con los makers, entiendas qué les inspiró a hacer lo que hacen, por qué lo hacen, poder aprender.”

Y añade algo que resume muy bien la filosofía del evento: “Sobre todo, venir y tener esa ilusión de poder decir: pues yo también puedo hacer algo. Hacer croché, o programación, o un poco de robótica. ¿Cómo puedo empezar, cómo empieza a gestarse? Queremos que vean que es algo accesible, no que esto de la tecnología es algo muy difícil que solo puede hacer gente que dedica mucho tiempo.”

Doce ediciones y makers de cuatro continentes

La feria ya va por la edición número 12. Comenzó allá por 2015 —en un año llegaron a hacerse dos ediciones por un cambio de fechas— y desde entonces no ha parado de crecer. Enrique, que es Ingeniero en Diseño Industrial, cuenta que la idea original era darle una apertura al mundo maker que quizás no tenía:

“El maker son todos los artesanos, los hacedores. Y aquí en Galicia siempre hemos tenido muchos. Queríamos darle una apertura al mundo maker que quizás no tenía, porque estaba muy centrado en el tema de la programación y la robótica.”

A lo largo de estos años han pasado por la feria makers llegados de cuatro continentes: Estados Unidos, Sudamérica, Turquía, Japón, Suecia… El objetivo siempre fue el mismo: tejer redes, que la comunidad crezca, que se pongan en contacto personas con inquietudes similares. Y los frutos están a la vista: gracias en parte al impulso de la Maker Faire, se creó en la ciudad un espacio maker municipal donde cualquiera puede ir, con una asociación que hoy cuenta con un local estable.

Un evento que creció y se multiplicó

Uno de los cambios más significativos de los últimos años es que la feria ya no es un único fin de semana al año. Ahora se articula en tres jornadas a lo largo del calendario:

  • 6 de junio — Jornada de Emprendimiento e Innovación Social, en Área Central de Santiago.
  • 9 de octubre — Jornada de Industria, en la Casa de las Máquinas.
  • 20 de noviembre — Jornada de Oficios, también en la Casa de las Máquinas.

“De esta manera podemos llegar a diferentes sectores de la población en distintas zonas de la ciudad”, explica Enrique, “para una vez más abrirlo al mayor número de gente posible.”

Sobre el open source y las tecnologías libres, Enrique es claro: “Para nosotros es muy importante que todo el conocimiento sea abierto. La mejor manera es que los proyectos estén publicados de manera abierta. Consideramos que debe potenciarse el open source a todos los niveles.”


Imprimir en 3D para cambiar la vida de alguien

Uno de los proyectos más emotivos de la jornada del 6 de junio fue el de COGAMI (Confederación Gallega de Personas con Discapacidad). Alba, una de las trabajadoras del proyecto de autonomía, explicó cómo usan la impresión 3D para crear productos de apoyo totalmente personalizados para personas con discapacidad.

El ejemplo que pone es difícil de olvidar: un vaso diseñado desde cero para una persona con varias patologías. No un vaso cualquiera:

“Creamos un vaso con un asa, concretamente con un ángulo determinado y una forma para que facilitase el agarre. Tenía también una escotadura para facilitar la ingesta de líquido y evitar que se atragante. Y en la parte de abajo, se creó un espacio en el cual podías introducir pesos y modularlos en función de la evolución de la patología, con una tapita en el fondo para que al coger el vaso, los movimientos involuntarios se estabilizasen y permitiesen beber.”

Un vaso, diseñado al milímetro para que alguien pueda simplemente beber. Eso es lo que significa la tecnología al servicio de las personas.

Libre y gratuito para quien lo necesite

El proyecto de COGAMI no solo diseña estas herramientas, sino que las comparte abiertamente. Cuando ya existen modelos similares en repositorios como Thingiverse o Printables, los descargan y los adaptan a las necesidades concretas de cada persona. Cuando hay que crear desde cero, también lo publican para que otros puedan beneficiarse.

“La persona recibe un producto ajustado a su necesidad que le permite realizar diferentes acciones en su día a día”, cuenta Alba. “Como beber, a nivel de escritura, para sacar la medicación de los blísteres o incluso para comer, que de otra manera no podría ser.”

Y el coste para las personas beneficiarias: cero euros. El único gasto es la amortización de la impresora y los materiales, que el proyecto asume. COGAMI lleva más de diez años con esta iniciativa, y la experiencia, dice Alba, “ha sido positiva”.


Carreras de LEDs y dibujos que cobran vida

Hay proyectos que, con su sencillez, son capaces de cautivar a niños y mayores por igual. Jordi RC lleva vinculado al mundo maker desde sus inicios y participó por primera vez en la Maker Faire Galicia en 2016, con la asociación Ponte Maker. Desde entonces, no ha dejado de asistir a eventos relacionados con las tecnologías abiertas.

“Compartir es vivir, como dice mi hija.”

En esta edición trajo dos proyectos. El primero es el Open LED Race: una pista de carreras de estilo arcade construida con tiras de LEDs NeoPixel y controlada por microcontroladores Arduino. Nació en el Arduino Day de Sevilla en 2019, está replicado por toda España y parte del mundo, y su código y esquemas están publicados en GitLab bajo licencia GNU GPL v3. Cualquiera puede reproducirlo, modificarlo y mejorarlo.

El segundo proyecto, Scandlive, es del mismo creador del Open LED Race, Gerardo Barbarov, y es algo que hay que ver para creer:

“Los niños colorean una plantilla —en este caso pusimos una carpa Koi— y esa plantilla pasa por una ‘cajita mágica’ que tiene simplemente una cámara web. La cámara hace una instantánea del dibujo coloreado y ese dibujo se transforma a través de Processing y cobra vida: pasa a la pantalla con movimiento y se mueve.”

Es como darle vida a tus dibujos. Y hay aún más: con una matriz de piezas en 3D, puedes formar palabras o iconos, escanearlos, y tu pececito coloreado se multiplica para generar esa forma. “Un rollo muy 8 bits”, describe Jordi con entusiasmo.

El movimiento open source: vivo, pero diferente

Con años de experiencia a sus espaldas, Jordi tiene también una visión madura y honesta del estado del movimiento maker hoy:

“Sigue vivo y sigue funcionando. Lo que pasa es que ya no es tan llamativo quizá como lo era hace 10 años. Hace 10 años hubo un boom, las impresoras 3D, todo el mundo quería replicar su impresora para tener una en casa. Ahora ya está democratizado.”

Las empresas chinas venden impresoras de calidad a precios muy bajos, y eso cambió la dinámica. Antes la comunidad maker tenía que ayudarse mutuamente para montar, reparar y mejorar sus máquinas. Hoy es diferente, y esa huella de comunidad fuerte y unida ha perdido algo de intensidad. Plataformas como GitHub —que pasó a manos de Microsoft— o GitLab siguen siendo el lugar donde esa colaboración vive.

Pero Jordi es optimista: “Vienen nuevas generaciones que aún siguen dándole al tema maker y esperamos que siga en auge esto de hacer, compartir, y que los demás puedan replicar.”

Su ejemplo más querido es personal: su hija, que acudió a su primera Maker Faire con dos años —“cabía dentro de una impresora Delta de un metro”— y que hoy, con 11 años, está a su lado presentando proyectos. “Mi hija comparte el espíritu maker que le hemos dado en casa.”


Cuando la ropa piensa: e-textiles y Arduino para todos

El taller de e-textiles fue uno de los más esperados de la jornada. David Ballesteros llegó al evento con dos sesiones programadas: una sobre tecnología y textiles por la mañana, y otra de iniciación a Arduino por la tarde.

La propuesta de los e-textiles es tan sencilla como fascinante: combinar electrónica con ropa y tejidos. “Cada vez el mundo maker es más creativo, entonces la idea es combinar la tecnología con la ropa o con tejidos”, explica David.

Los ejemplos son muy concretos: placas programables integradas en una chaqueta que se iluminan con un gesto, que reaccionan al movimiento, a la temperatura o a la luz, o que emiten sonidos. “Las personas que asistan pueden preparar un bolso o un dispositivo que interactúe de forma automática ante determinadas situaciones.”

Para ello se emplean herramientas como las placas Circuit Playground Express de Adafruit, la micro:bit, las LilyPad y hilo conductivo. “Son modelos libres, que se podrían clonar, evidentemente”, apunta David.

Arduino: la revolución del garaje que sigue viva

Por la tarde, el taller de Arduino reunió a personas de todas las edades que nunca habían tocado una placa de electrónica. La mecánica era progresiva: entender cómo funciona la placa, programar un semáforo clásico, y después construir un bat-semáforo —sensible a ultrasonidos, que se activa según la distancia.

La pregunta obligada: ¿por qué fue Arduino tan disruptivo en su momento? La respuesta de David es precisa:

“Porque fue la primera placa libre programable de microelectrónica. Es barata, podías hacer cosas sorprendentes. Y además, pienso que ahora tiene un resurgimiento, va a ser mucho más accesible el inicio a la programación con la IA, no es enfrentarse a una placa así de forma durísima.”

Y sobre el papel de la inteligencia artificial en todo esto, David matiza: “El único problema es que pienso que mucha gente ya se acomoda y ya hace todo ahí. Como mínimo, entiende el código.” Hacer cosas ambiciosas con Arduino sigue requiriendo comprensión real de lo que está pasando bajo el capó.


Traducir la lengua de signos con el móvil: inteligencia artificial al servicio de la accesibilidad

José Luis Alba Castro y Luis Ruanova Lea son, respectivamente, catedrático e investigador del Departamento de Teoría de la Señal y Comunicaciones de la Universidad de Vigo. Su historia con la lengua de signos comenzó, como muchas cosas buenas, por accidente.

Cuando llegó la pandemia y las mascarillas se volvieron obligatorias, el profesor que les daba clase de lengua de signos en la universidad tenía que impartirla con la cara tapada. Y quien sabe algo de esta lengua sabe que eso es casi imposible: ver la boca y las expresiones faciales es fundamental para entenderla. “Nos fastidió al principio entender la lengua de signos”, reconoce José Luis con humor.

De esa necesidad surgió un proyecto de investigación ambicioso: crear un traductor de lengua de signos al castellano. Algo parecido a lo que ya existe para el inglés o el francés, pero con una dificultad añadida: la lengua de signos no es sonora, es visual.

Cómo funciona: cámaras, articulaciones e inteligencia artificial

La clave tecnológica está en lo que los investigadores llaman keypoints o puntos clave. Como la lengua de signos se basa en los movimientos de las manos, los brazos y las expresiones faciales, el sistema detecta las articulaciones del cuerpo y las convierte en puntos 3D en el espacio. Nada más.

Eso tiene una ventaja muy importante: la privacidad. “Adquirimos el vídeo, pero inmediatamente extraemos las articulaciones”, explica José Luis. “Con lo cual ya no necesitamos para nada la imagen, y el procesado que se hace posteriormente es totalmente anónimo.”

Para extraer esos puntos usan MediaPipe, y encima entrenan modelos de inteligencia artificial basados en grafos. Los modelos que desarrollan ellos mismos son libres y abiertos. MediaPipe, el extractor base, no lo es, pero existen alternativas libres que dan resultados equivalentes.

Un diccionario médico y un traductor en el bolsillo

En la Maker Faire presentaron los primeros resultados: un diccionario médico de lengua de signos. Muchos signos relacionados con la medicina son desconocidos incluso para las propias personas sordas, así que la idea es sencilla y muy útil: se reproduce un signo delante de la cámara y el sistema dice qué significa y da la definición.

Pero el objetivo final va mucho más allá. La idea es que todo esto quepa en un móvil corriente, sin equipos caros ni sensores especiales:

“La persona sorda habla contigo y tú sacas el móvil y simplemente la grabas y el móvil ya te está traduciendo.”

O aún mejor: instalar el sistema en una tablet en un organismo público. Algo que José Luis considera que debería ser obligatorio: “Es algo que deberían tener todos los organismos públicos, accesibilidad para las personas sordas. Tienes ahí tu tablet con la cámara, viene la persona sorda, empieza a signar y se le traduce. Esa es la idea.”

El proyecto está en marcha, los resultados son prometedores y el código es abierto. Solo falta tiempo, y voluntad para usarlo.


Un encuentro que va más allá de la tecnología

Muchas personas visitaron la Maker Faire Galicia a lo largo de sus doce ediciones. Más de 1.550 makers participaron con más de 600 proyectos. Y la feria llegó a gente de más de 15 países.

Pero los números no lo cuentan todo. Lo que cuenta es el vaso diseñado para que alguien con ataxia pueda beber sin ayuda. El dibujo de una niña que cobra vida en una pantalla. La chaqueta que se ilumina con un gesto. El salto generacional que Jordi representa con su ejemplo más cercano: la hija que creció entre piezas de impresoras 3D y que hoy presenta proyectos ella misma.

La Maker Faire Galicia no es una feria de tecnología. Es un recordatorio de que cualquiera puede hacer, crear y compartir. Y de que hacerlo en abierto —para que otros lo puedan mejorar y continuar— es, quizás, la forma más generosa de innovar.

La próxima cita es el 9 de octubre, en la Casa de las Máquinas de Santiago, con la Jornada de Industria. Entrada libre y gratuita.


Más información: makerfairegalicia.es

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