El episodio 136 de Mancomún Podcast presenta a Marcos Matas, administrador de sistemas de una empresa de tabiquería que creó P.E.R.C.E.B.E. para domar el caos del correo masivo.

Abre tu cliente de correo. Imagina que todos los días te llegan treinta o cuarenta mensajes con planos de obras, cada uno de ellos pesando diez o más megas, y que tienes que reenviarlos a todos los técnicos y encargados de la empresa. A este problema tuvo que enfrentarse Marcos Matas, administrador de sistemas de Tabigal —una empresa gallega de tabiquería y techos que opera en toda Europa— y su solución fue crear un programa de software libre que hoy comparte con todo el mundo: P.E.R.C.E.B.E.
Un problema real en una empresa de toda la vida
El detonante de P.E.R.C.E.B.E. fue un cliente que enviaba planos de obra cada día con archivos adjuntos enormes que el departamento de planos reenviaba a todos los técnicos y encargados. “Resulta que acabas de convertir ese correo de diez megas en cien megas, así por arte de magia”, describe Marcos. Con el tiempo, los archivos PST de Outlook se llenaban en cuestión de meses, las incidencias se multiplicaban y el almacenamiento de los servidores se reducía a pasos agigantados. “Llegó un momento en que estábamos cambiando continuamente de PST a la gente en todos los puestos de trabajo.”
P.E.R.C.E.B.E.: reenvía, filtra y olvídate
Lo que hace P.E.R.C.E.B.E. parece sencillo: recoge los correos de una cuenta, aplica filtros, elimina los adjuntos si es necesario —los planos seguían disponibles en la plataforma del cliente— y reenvía los mensajes de forma gradual para no ser detectado como spam. Pero la clave, según Marcos, está en la arquitectura cliente-servidor: “La gente lo que hace es abrir el programa, hacer las programaciones, dar a aceptar y apagar el ordenador. Saben que por detrás va a funcionar aunque apaguen el ordenador.”
Por qué liberar el código: la pregunta es al revés
Tabigal no es una empresa de software. Se dedica a tabiques y techos, y Marcos hace hincapié en que esa es precisamente la razón por la que tiene más sentido liberar el código que guardarlo. “La pregunta no es por qué lo liberaste; la pregunta es por qué no lo iba a liberar. No veo motivos para no hacerlo.”
Además del argumento filosófico —devolver a la comunidad lo que la comunidad libre le dio— hay razones muy prácticas: al publicar el código, otras personas pueden detectar errores de seguridad, añadir funcionalidades o hacer forks que beneficien a todos. “Si alguien quiere mejorar el programa y lo mejora, pues perfecto. Traigo ese código y también lo puedo implementar yo.”
Un ecosistema de software libre en una empresa no tecnológica
La conversación con Marcos Matas es también un repaso a lo que puede hacer el software libre en una empresa que, en principio, no tiene nada que ver con la informática. En Tabigal usan Proxmox para virtualización —“fue amor a primera vista, va infinitamente más rápido que cualquier otro sistema de virtualización”—, Nextcloud para archivos, calendarios y contactos —lo que les permitió evitar las costosas licencias de Exchange—, WireGuard como servidor de VPN propio, Jitsi para videoconferencias y Zulip como alternativa a Teams para la mensajería interna. “Es algo que recomiendo de verdad para cualquier empresa.”
Lo que viene: PATACA y CALDO
Marcos ya tiene dos nuevos proyectos en marcha, con nombres de la gastronomía gallega que van convirtiéndose en marca de la casa:
PATACA —Programa Automático de Tratamiento, Aplastamiento y Compresión de Archivos— optimiza imágenes, PDFs, PowerPoints y vídeos en servidores y unidades de red, manteniendo las fechas originales de los ficheros. “En uno o dos meses liberaremos el código”, adelanta.
CALDO —Conector de Alerta y Lanzamiento de Datos Organizados— aprovecha código de P.E.R.C.E.B.E. para enviar correos programados y recurrentes a subcontratas: recordatorios de documentación, certificados médicos, cursos de formación. “Programas el correo, introduces los destinatarios, defines cada cuánto tiempo quieres avisar y apagas el ordenador. Por detrás hace el resto.”
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