En este episodio de Mancomún, el podcast donde hablamos de software, hardware libre y cultura libre en Galicia, nos acercamos al programa Mujeres Tecnólogas para el Bien Común, una iniciativa de Ingeniería Sin Fronteras Galicia que lleva mujeres relacionadas con la tecnología a las aulas de secundaria y Formación Profesional. El objetivo es doble: que el alumnado, y sobre todo las chicas, tenga referentes reales que muestren que la tecnología también es cosa suya, y cuestionar para qué sirve realmente la tecnología, poniéndola al servicio del bien común.
Este episodio forma parte de la serie Faladoiras de Mancomún, dentro del Proyecto #MulleresEnTech que busca dar a conocer a referentes femeninos y potencia su presencia en varios ámbitos.

La protagonista de esta conversación es Laura Pérez, ingeniera en telecomunicaciones y, desde hace seis años, profesora de tecnología en ciclos de Formación Profesional de informática en un centro de la zona de Valdeorras. Laura colabora con Ingeniería Sin Fronteras organizando Repair Cafés con sus alumnos y forma parte del proyecto Hackers Sin Fronteras, en el que profesorado de FP de toda Galicia busca formas de meter sostenibilidad e inclusión en el día a día de las aulas.
Del máster habilitante al aula rural
Laura cuenta que siempre tuvo “el gusanillo” de la docencia, aunque su formación en ingeniería no la habilitaba directamente para dar clase. Fue durante la pandemia cuando decidió hacer el máster habilitante y meterse de lleno en la enseñanza. Hoy imparte clase de informática en un centro rural, un contexto que, en su opinión, encaja muy bien con el espíritu de Ingeniería Sin Fronteras: acercar la tecnología a zonas donde suele llegar menos, y sobre todo a las niñas, que aquí casi no se animan a cursar este tipo de formación.
Uno de los mitos que más rebate es el de los “nativos digitales”: muchos chicos llegan a sus clases convencidos de que ya saben mucho de tecnología, y esa falsa confianza se convierte en una barrera a la hora de aprender las bases. Cuando descubren que no es así, algunos llegan incluso a abandonar los ciclos por no encontrar lo que esperaban.
Repair Cafés: reparar como excusa para aprender
Los Repair Cafés son, en su definición, “una excusa para reunirse alrededor de la tecnología”. Se trata de un movimiento internacional nacido en Ámsterdam en 2009 y hoy presente en decenas de países, cuyo lema es “¿Tirarlo? ¡Ni pensarlo!”. Allí, alumnado y personas de fuera del ámbito académico le dan una segunda vida a aparatos electrónicos, combinando software libre con la reparación de componentes. Para los chicos supone salir de la rutina del aula, y Laura observa que, a pesar de ciertas reticencias iniciales, acaban muy entusiasmados y aprenden mucho más que con un libro de texto: sobre todo la parte práctica, pero también una reflexión ética sobre el consumo tecnológico y sobre no ser solo consumidores, sino parte activa de un sistema que se puede reutilizar y cuidar.
Inteligencia artificial: más peligrosa que una calculadora
Preguntada sobre cómo usa el alumnado la inteligencia artificial, Laura es clara: no se trata de una simple calculadora. Sus estudiantes, con acceso constante a internet, emplean la IA para casi todo, y eso le preocupa como docente porque puede sustituir el pensamiento crítico en vez de complementarlo. “Tener algo que te escupe frases, por así decirlo, me parece peligroso, mucho más que una calculadora”, resume. Al mismo tiempo, pide que no se estigmatice a esta generación como “perdida”: cree que hay que ayudarles a confiar en su propia capacidad de pensar, no repetir los mismos tópicos que ya se dijeron de otras generaciones.
Hackers Sin Fronteras: crear red entre profesorado de toda Galicia
El proyecto Hackers Sin Fronteras le permitió a su alumnado viajar desde Valdeorras hasta Ourense para participar en un Repair Café en la Facultad de Ingeniería Informática y asistir a una charla de electrónica ética. La experiencia gustó tanto que repitieron al curso siguiente. El programa combina charlas y talleres sobre seguridad digital, sostenibilidad, feminismo y soberanía tecnológica con la creación colectiva de recursos didácticos, e incluye una red de mujeres tecnólogas, mentorías y un concurso de proyectos didácticos. Para Laura, el valor de este proyecto va más allá de la actividad concreta: se trata de que el alumnado de zonas rurales vea que existen otras realidades similares a la suya y que no está solo, además de crear una red de profesorado que se apoya mutuamente.
Mujeres en la FP: “como dar contra un muro”
Laura no esconde la dureza de las cifras. Este curso no tuvo ninguna alumna en el ciclo medio; el anterior, una sola, que acabó marchándose por no aguantar la presión del alumnado masculino. Para ella esto es “un fracaso del sistema en general”. Entre las causas que identifica están la presión social y la imagen del mundo tecnológico como un ámbito hostil y masculinizado, la falsa creencia de que “quien vale hace Bachillerato y quien no, FP”, y sobre todo la falta de referentes.
Es ahí donde entra el valor del programa Mujeres Tecnólogas: que una chica vea a una mujer explicando tecnología delante de una clase hace que se pueda apoyar en ella, aunque no se sienta reflejada directamente. Laura cuenta que, tras cada charla, es habitual que alguna alumna se acerque a preguntar dudas o inquietudes que de otro modo no compartiría.
Si pudiese hablar con una chica de 13 años que aún no sabe si la tecnología es para ella, Laura lo tiene claro: la tecnología es para todos y todas, porque es casi imposible vivir al margen de ella hoy en día. Lo importante es dar el paso, sea cual sea la vía educativa escogida.
La conexión con la cultura libre
Para cerrar la conversación, Laura conecta todo lo anterior con la filosofía del software libre, el hilo conductor del podcast Mancomún. Enseñar a arreglar en vez de tirar y compartir conocimiento entre profesorado son, dice, “las dos caras de la misma moneda” que también mueve el movimiento de lo libre: de nada sirve reparar si no se transmite ese conocimiento, y de nada sirve el conocimiento si no se comparte. En sus propias clases, el software libre tiene todo el protagonismo, no solo porque la Consellería lo recomiende, sino por convicción ética: quiere que su alumnado pueda seguir usando esas herramientas donde quiera, sin depender de licencias.
Para saber más
El programa Mujeres Tecnólogas para el Bien Común cuenta con un equipo de unas veinte mujeres tecnólogas —entre docentes, investigadoras, alumnas y profesionales— procedentes de ámbitos tan diversos como la ingeniería aeroespacial, la hidrogeología, la informática, la ingeniería civil, las telecomunicaciones, la física aplicada, los humanismos digitales o la bioconstrucción. Desde el curso 2021-2022 ya se realizaron charlas en centros como el IES San Rosendo de Mondoñedo, el IES de Curtis, el IES Valadares de Vigo, el IES de Soutomaior o el IES Monte Carrasco de Cangas.
Puedes encontrar más información sobre el programa en el blog de Ingeniería Sin Fronteras Galicia.
